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Relaciones entre la oralidad y la escritura

En el mundo audiovisual actual

Autor: Top Rank Pros (fuentes)

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A menudo nos encontramos que «lo que hablamos» y «lo que escribimos» se parecen demasiado. La oralidad está cada vez más presente en nuestra sociedad dada la influencia de los medios audiovisuales. La influencia del lenguaje oral sobre el escrito es determinante.
 
Escuchamos, leemos, hablamos y escribimos, en situaciones de comunicación muy diferentes: en la compra en un supermercado, en la calle con conocidos, en casa con los hijos, con el padre, con la madre, con el marido o la mujer, con los abuelos, en el trabajo con nuestros superiores, con los compañeros, con las personas que obedecen nuestras ordenes, con gente del barrio, …
 
Son infinitas las diferentes situaciones en las que nos encontramos una gran diversidad de circunstancias en las situaciones de expresión oral y escrita del lenguaje. El lenguaje oral se parece más al escrito al querer dar un proyección más formal y menos espontáneo. Hay diferentes tipologías de habla que ayudan a precisar la expresión facilitando el paso al lenguaje escrito, como por ejemplo hablar sobre un tema preparado, dar opiniones organizadas como portavoz en una reunión, conversar sobre lo que se ha escrito, etc.
 
En un ámbito que exige más planificación que espontaneidad, como por ejemplo el entorno académico, se requieren unos escritos con cierto grado de formalidad, desde un resumen a un informe, pasando por una monografía o un artículo de opinión. Nos podemos encontrar que, llevados por nuestra inmersión en el lenguaje oral que impera en la sociedad actual, nos cueste encontrar un lenguaje escrito que cumpla con los requisitos necesarios de precisión y claridad, sin caer en la afectación.
 
Este hecho ha sido estudiado en el mundo de la enseñanza académica, y se ha hablando incluso de contaminación de oralidad del lenguaje escrito. Se han estudiado las producciones escritas de los alumnos y se ha aislado algunos síntomas de esta contaminación que dificulta la expresión y compresión de textos. Haremos un resumen:
 
  1. Dar por aceptado el contexto y algunas informaciones con suposiciones de concepto no adquiridas. El lenguaje escrito, principalmente el de trabajos, exámenes e informes ha de ser explícito y no dejar nada por sentado.
  2. Información desorganizada y repeticiones innecesarias que evidencian una planificación insuficiente. La escritura ha de estar estructurada en párrafos y tener títulos y subtítulos necesarios.
  3. Oraciones poco relacionadas, falta de conectores. En el lenguaje escrito la estructura sintáctica es más compleja y las oraciones han de estar bien formuladas.
  4. Problemas con la puntuación: poca utilización del punto y coma, los dos puntos, los guiones o las comillas…
  5. Cambios de estilo y de registro como se hace en conversaciones habituales. Cuando escribimos, principalmente textos expositivos, se han de adoptar un tono neutro o, al menos, uniforme en todo el texto.
  6. Uso de la segunda persona del singular como impersonal, cuando en el lenguaje escrito expositivo es preferible usar la impersonalidad, del nosotros o de la tercera persona del singular.
  7. Textos centrados en el yo.
 
Las causas de estas marcas de oralidad en la escritura, poco adecuadas a la mayoría de textos, parten de la falta de experiencias similares y principalmente de la falta de modelos válidos y eficaces. Las exposiciones orales más preparadas y formales allanan el camino hacia una expresión escrita coherente, clara y precisa, mientras que el uso de lenguaje coloquial, espontáneo y poco formal, se ha de restringir, en la mayoría de casos, a la oralidad.
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